CULTURA,  SOCIEDAD

Espacios mágicos en el Monasterio de Piedra

Ubicado en el pequeño pueblo de Nuévalos, en la comarca zaragozana de Calatayud, el Monasterio de Piedra está catalogado como Conjunto de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico y Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, el Monasterio de Piedra es uno de los parajes más espectaculares de toda Europa y uno de los lugares más visitados en Aragón.

Nutrido por el río Piedra, el Parque-jardín Histórico en el que se enclava el monasterio es un lugar paradisiaco, en el que el agua y la exuberante vegetación son los protagonistas; árboles centenarios, espectaculares saltos de agua y misteriosas grutas salen al paso del visitante mientras se deja guiar por los senderos.

El Baño de Diana, la Gruta de Iris, el Lago del Espejo, la Peña del Diablo… Nombres de rincones mágicos alimentados por la mitología y las leyendas populares, que se suman al de sorprendentes cascadas como la Trinidad, la Caprichosa o la Cola Caballo, esta ultima la más alta del parque con 53 metros de caída.

Un deleite para los sentidos, un lugar de extraordinaria belleza paisajística, que cuenta una gran variedad de fauna y flora. Durante el recorrido se ha diseñado una cartelería que muestra de manera didáctica y entretenida las más de 50 especies de árboles y arbustos autóctonos que se encuentran en el Monasterio.
Zona monumental
El Monasterio de Piedra es un monasterio cisterciense cuyos orígenes se remontan al año 1186, cuando el rey de Aragón Alfonso II dona los terrenos y el castillo de Piedra a los monjes cistercienses del Monasterio de Poblet. Su ocupación definitiva y consagración no tuvo lugar hasta 1218, hace nada más y nada menos que 803 años.
Fue construido a lo largo de tres etapas: gótica primitiva (S.XIII), gótica renacentista (S.XVI) y clásica-barroca (S.XVIII). Originariamente se encontraba rodeado por un muro medieval de mampostería del que aún se conserva gran parte y donde también podemos descubrir una de sus torres mas emblemáticas: la Torre del Homenaje, convertida hoy en el símbolo e imagen corporativa del conjunto turístico Monasterio de Piedra.

La Iglesia es el edificio central y cuenta con un claustro anexo en torno al que se disponen las estancias monacales: la sala capitular, la cillería o almacén, la cocina, el refectorio (donde puede verse el tríptico relicario) y el calefactorio.

La zona monumental alberga además el Museo del Vino D.O. Calatayud, perteneciente a la Ruta del Vino, y dos exposiciones: la de la Sala de Carruajes y la de la “Historia del Chocolate”.
Comer y pernoctar

Para quienes quieran tener la experiencia única de pernoctar en este lugar, el Monasterio de Piedra cuenta con un hotel habilitado dentro del antiguo monasterio cisterciense. Cuenta con 62 habitaciones que ocupan el espacio donde estuvieron las antiguas celdas de los monjes. Unas instalaciones que también disponen de restaurante y que llevan a viajar en el tiempo entre salones majestuosos, pasillos abovedados y escalinatas renacentistas. La guinda la ponen una piscina al aire libre y la zona wellnes, donde elegir diferentes tratamientos corporales y faciales o disfrutar de su circuito SPA.