SOCIEDAD

Plácido Domingo se convierte en víctima del movimiento #mee too

Fuente: Periodistas Reunidos / Comunicado de libre difusión

El periodista Francisco Canals analiza el caso #mee too y apunta a que los ataques contra Placido reúnen las características de un ataque de denigración

Con más de 50 años de experiencia y 5000 actuaciones en todo el mundo Plácido Domingo está en el ojo del huracán por su presunta participación en un acoso sexual.  El origen de esta historia se remonta al día 13 de agosto cuando la agencia Associated Press publica una noticia la cual asegura que 8 cantantes y una bailarina podrían haber sufrido acoso sexual. A partir de esta noticia se desatan todos los acontecimientos: la orquestra Filarmónica de Filadelfia cancela uno de sus espectáculos con Plácido previstos previsto para el 15 de septiembre a esta se suman la Ópera de Dallas mientras que la Ópera de Berlín, Múnich, Viena, el famoso Met de Nueva York o incluso el Comité Organizador de los JJOO de Tokyo 2020 advierten que replantearán sus vínculos con el famoso cantante.

La marginación social y profesional empieza a apoderarse de Plácido. La cosa va a más y hacia el 18 de agosto la Ópera de los Ángeles contrata a Debra Wong, una exfiscal norteamericana para que recopile más información e investigue el caso desde el ámbito privado. Todas estas denuncias son anónimas excepto en dos casos: el de Angela Turner Wilson una cantante de 48 años de edad quien afirma que sufrió el acoso de Placido Domingo en el año 1999 durante la Obra El Cid nada más y nada menos que hace 20 años atrás.

Mientras tanto mee too empieza a calentar motores y pone en marcha su maquinaria de guerra. Su objetivo es dar visibilidad a las víctimas de abusos sexuales y es entre 2017 y 2019 cuando da conocer grandes decenas de casos mediáticos en casos tan importantes como el de los actores Stephen Collins, Dustin Hoffman, Steven Seagal o el expresidente de la FIFA Joseph Blatter.

Mee too es útil, sin duda pero también tiene su lado oscuro. Más de 500.000 personas han participado en él en todo el mundo y claro está, también se utiliza como herramienta para el descrédito. El mejor ejemplo lo tenemos el 1 de abril de 2019 cuando Armando Vega Gil, un famoso músico mexicano se suicidó horas después de haber sido acusado anónimamente por el movimiento mee too de ese país. La lista de directivos, políticos y artistas absueltos por la Justicia pero condenados por meetoo es tan larga como densa y es que si por algo podemos criticar a mee too es que carece de sistemas de verificación que sean eficaces afirma Francisco Canals, director en Periodistas Reunidos. La pregunta que debemos hacernos como periodistas es si estos abusos se produjeron hace casi 20 años porque han tardado tanto tiempo en denunciarse y además porque lo han hecho en casi todos los casos de forma anónima más si tenemos en cuenta que algunas de estas personas ya ni siquiera se dedican a la música.

Es un movimiento viral con centenares de miles de seguidores en todo el mundo. Ya utilizado por más de 500.000 usuarios y 9 millones de tweets y que se ha convertido en un icono mundial contra el machismo y los abusos sexuales. Mee toó también divulgó algunos casos como el del Parlamento Europeo o en España cuando el 25 de octubre del año pasado varias actrices españolas reconocieron en un reportaje la existencia de acoso sexual en el cine español.

Mee too tiene casi siempre un modus operandi similar, aterriza en un país como si de un tsunami se tratara, arrasa con la reputación de un personaje público normalmente famoso y con mucho dinero y prestigio y viene rodeado de centenares de noticias denigrantes que acusan a veces sin pruebas a personajes destacados de la sociedad. Son acusaciones en algunos casos subjetivas, cargadas de gran violencia verbal, donde abundan los testimonios anónimos y con inconsistencias pero lo que es peor: sin ningún tipo de prueba o evidencia. Es decir hablamos de un ataque de denigración basado en un movimiento ideológico que carece de procesos de verificación y que en el caso de Plácido reúne todos los comunes denominadores técnicos para poder afirmar que se trata de un ataque reputacional.

Perspectiva ética-jurídico-legal

No podemos convertir a la mujer en una víctima eterna, ni tampoco acusar a personas que ni siquiera han sido enjuiciadas como es el caso de Plácido.

No existe conocimiento de ninguna demanda o procedimiento judicial. Solo acusaciones que se remontan a años e incluso décadas atrás como si fueran empujados por una mano invisible e ideológica. Otro común denominador es la naturaleza del medio hablamos de grandes agencias de prensa internacionales y la naturaleza de los periodistas involucrados en estas noticias a menudo mujeres ligadas a movimientos ideológicos en defensa de la mujer. En el sistema judicial español quien acusa es quien tiene que probar la acusación por tanto las denuncias no pueden ser totalmente anónimas ni desnudas de pruebas ya que entonces hablamos de injurias. Es lógico además que sea así para impedir que se utilicen la leyes como un medio para la venganza personal o para terminar con la reputación de una persona.

Quizás utilizar la figura más relevante y destacada del mundo de la ópera es un medio para generar la notoriedad que buscan algunos movimientos. Una especie de caza de brujas con un trasfondo ideológico y reivindicativo en un contexto destructivo y totalitario en el que Internet se convierte en un espejo o instrumento donde vehicular latencias de odio y venganza.

Fuente: Francisco Canals, periodista sucesos y actualidad / Director Periodistas Reunidos / Tel 913804419 / Tel directo prensa 677 028 639